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Cuando el CD empezó a abrirse camino en el mercado se leían algunos comentarios acerca de la especial musicalidad sonora del vinilo, de como sonaban aquellos vinilos a diferencia del sonido metálico de los nuevos CDs. La verdad que aproveché un viaje a Andorra para comprarme mi primer reproductor de CD y mis primeros discos compactos, recuerdo que treinta y cinco mil pesetas de las de entonces. Luego me dejé mas de un sueldo y una paga extra en comprar aquellos pequeños discos que al principio venían encartonados, incluso encargándolos a USA y pagándolos a precio de oro. ¿Nostalgia? un poco, pero tampoco para tanto. Quizás sea un simil bastante adecuado a lo que le está pasando a la prensa escrita. Englobar dentro de esa palabra "prensa escrita" a todo lo que se publica es como calificar de literatura a todo lo que se publique en forma de libro. Todo esto viene a cuento de que leo un editorial en un mensual dirigido al canal respecto al titulo del post. Arremete contra Internet, la web, como ese medio que quiere fagotizarnos a todos, defendiendo la existencia de la prensa escrita, supongo que refiriéndose al propio medio donde escribe, como imprescindible para el mantenimiento del negocio. Cerca de donde vivo, leo hoy en la prensa, unos trabajadores cortaron durante unas horas la carretera, su empresa digamos que desaparece y les despiden. Es un reacción lógica, la misma que se desprende del editorial que he leido. Ni una linea para argumentar porque los medios digitales son la pesadilla de las rotativas. Estamos en una época de transición en la que para la mayoría, todo es nuevo. Los medios online son difíciles y complicados de rentabilizar -¿se acuerdan de la burbuja de las puntocom?- porque para que pagar si lo puedo conseguir gratis -hace poco me lo dijo un potencial cliente, mejor dicho, un empleado de un potencial cliente-. Solo vemos a Google cuando se han quedado o infraviven infinidad de servicios de información de mayor o menor valor añadido pero desde luego, diferenciados de un buscador. El problema no es la red en si sino la rentabilidad de ofrecer servicios en la misma. Que una empresa acapare un porcentaje inmenso del pastel no deja de reflejar una realidad manifiesta, el desajuste que existe entre la implantación de las nuevas tecnologías, el uso de la red, y la cultura de invertir en los servicios de la red. Los que nos pasamos horas delante de la pantalla y usando google decenas de veces al día quizas ya estamos vacunados contra los anuncios esponsorizados y los links que aparecen en primer lugar cuando buscamos algo, sabemos que tenemos que invertir un poco mas de tiempo en buscar y apuntar las direcciones que veamos interesantes. Asi y todo, siempre entramos en algun sitio, blog, directorio, ... que nos descubre direcciones que nunca aparecen en el onmipresente buscador. Por eso mismo, debemos ver la red como lo que es, una gran urbe donde habra zonas en las que trabajemos, otras que nos proporcionen servicios y otras ocio, y otras en las que no entraremos ni por todo el oro del mundo. No se cuando llegará ese momento en que cuando veamos un servicio que aunque nos proporcione servicios gratuitos nos impliquemos y apostemos yendo un poco mas allá, es decir, pagando, con un interés egoista ya que tendremos muy claro que si un servicio no tiene ingresos desaparecerá, sobre todo si es especializado. Reducir todo a visitas es tan estupido como pensar que una tienda vende mas cuantos mas pasen por delante del escaparate. Pagar por cada vez que tu anuncio aparece en la pantalla de un ordenador quizas sirva para quien tambien invierte en television o radio, pero para nada para las empresas que buscan otras empresas. Si se está terminando un modelo de negocio lo dirá el mercado, y si el ajuste es mas o menos traumatico el tiempo lo dirá. Mientras tanto, paso la página y veo a quien escribe recibiendo un premio. No se si será casualidad pero estoy escribiendo esto y viendo Pulp Fiction. El Sr. Lobo pronuncia una sentencia que nunca se me olvidará cuando le abren la puerta: "Sres. no nos chupemos las p..... tenemos trabajo". Estas entregas y editoriales deberían tomar nota del Sr. Lobo. |